"Los grandes hombres son casi siempre malas personas"
Lord Acton
Hay una frase trillada de Lord Acton (Inglaterra, 1834-1902), que es como una esmeralda bien pulida, en medio de la basura humana: “El poder tiende a corromper, el poder absoluto, corrompe absolutamente”. Uno regresa a esa frase porque es sabia, desafiante y muchas veces vapuleante y abofeteante.
Pero que esta frase tan repetida y muchas veces despreciada y negada, la haya elaborado un historiador de la libertad como Acton, resulta en extremo interesante: Una persona que se dedicó a estudiar el más grande anhelo humano (la libertad) concluye que el poder corrompe, que el poder degenera, que el poder deshumaniza, que le quita lo más hermoso que habita al ser humano: la capacidad para hacer el bien, y no mirar a quién, como aquella frase del viejo programa cómico de la televisión venezolana, ya desaparecido, creo…
Por eso muchos sabios aconsejan huirle al ejercicio del poder, porque es la tentación máxima que un ser humano puede soportar, y el enemigo extremo que puede confrontar. Thomas Maculay, un poco más viejo que Acton, decía que “La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él”. Y Lincoln, quien ejerció el poder con suma prudencia en el mismo siglo de Acton, dijo aquello tan repetido: “Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder”.
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